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La Revista Agraria Nº 35 - Lima-Perú, abril 2002

Tecnología:

Desafíos para una política de desarrollo de Internet en el Perú

Sociedad Rural y Sociedad de la Información

El Perú es país pionero en la política de extensión social de Internet desde la sociedad civil y no precisamente desde la empresa privada. Sin embargo, los criterios y la dinámica del desarrollo de la Internet han cambiado. El criterio económico, o más bien
el de la ganancia y el lucro, que no es lo mismo, se ha impuesto justo cuando los ámbitos urbanos fueron ya
en cierta medida cubiertos y tocaba a la sociedad rural ingresar a la sociedad de la información.
Hoy las diferencias en la cobertura de Internet en el ámbito urbano en relación al rural son abismales. ¿Cómo cerrar esa brecha?

Nada más alejado de la imaginación de muchos agentes decisorios de la política de telecomunicaciones que pequeños agricultores o estudiantes y maestros de escuelas rurales sentados frente una computadora conectada a Internet en la que encuentren información de todas partes del mundo y, lo que es igual de importante, coloquen información producida por ellos. Información que les sea útil para su vida cotidiana, para comunicarse con familiares o amigos que se encuentran lejos (incluso en otras áreas rurales), para realizar sus actividades económicas, sociales u organizativas, para promover el desarrollo de sus pueblos, para ampliar sus horizontes, es decir, pobladores participantes activos de la sociedad de la información.

Gracias a la experiencia previa el Perú cuenta con capital humano que tiene conocimientos y ha participado en el desarrollo de Internet Social en nuestro país. Miles de "cabineros", y cientos de expertos en crear soluciones económicas y prácticas han popularizado Internet en Lima y numerosas provincias. En base a esa experiencia en los últimos años presenciamos el nacimiento de proyectos desde la sociedad civil y desde el Estado que tienen por objetivo desarrollar la Internet en el ámbito rural. Paralelamente, existe un contexto político y social que apoya el uso de Internet en la educación rural, por ejemplo, a través del Plan Huascarán. Pero se avanza muy lentamente.

Un primer problema es que no hay una estrategia que permita el desarrollo de infraestructura en el ámbito rural acorde con las condiciones económicas de sus pobladores rurales para que éstos sean capaces de solventar costos operativos económicos. Dicha estrategia debe ser diseñada desde el lado tecnológico, desde el lado económico y por último atendiendo a consideraciones legales.

Existen tecnologías apropiadas para zonas rurales utilizadas en otras partes del mundo que en el Perú, o no se utilizan, o son usadas por empresas monopólicas y dominantes. Estas tecnologías vencen de manera creativa las características dispersas de los asentamientos rurales y las dificultades geográficas.

Desde el punto de vista económico, ¿por qué no pensar, por ejemplo, en subsidios cruzados para que se amplíe el alcance de las telecomunicaciones e Internet a la zonas rurales, así como se piensa o se hace para la energía y el agua?.

Pero además ¿son realmente costosas las telecomunicaciones?, ¿inalcanzables para el poblador rural? ¿Hemos analizado, como país, todas las alternativas económicas? 

Pero además, en el Perú existen trabas legales increíbles que impiden el desarrollo de alternativas tecnológicas y económicas. La ley, el desarrollo e instalación de infraestructura, la obtención de licencias, el uso de frecuencias, incluso para la instalación de radios y televisoras locales, parecen hechas a la medida de las grandes corporaciones.

Pero todo esto es sólo parte del problema. Otro aspecto fundamental es el desarrollo de una estrategia que supere una de las grandes debilidades de Internet: la carencia de herramientas y contenidos para el ámbito rural. De nada sirve la infraestructura y la conección sin contenidos apropiados y herramientas adaptadas a las características educativas, culturales, sociales y económicas del poblador rural.

Los procesos de capacitación tienen que ser también adaptados, se requieren nuevas metodologías de aprendizaje. En este campo se debe prestar atención a las iniciativas existentes, creando una política rural nacional de capacitación y desarrollo de contenidos en Internet y en eso el Plan Huascarán es clave por su cobertura. 
Para los contenidos y herramientas, no debemos olvidar que existen intereses económicos sumamente poderosos. Las licencias para el uso de un programa pueden costar varias veces más que la computadora misma. ¿Cuánto costaría la licencia de un programa para diez computadoras en cinco mil colegios? Programas que, además, en pocos años se hacen obsoletos y hay que volver a adquirirlos.

Para este segundo gran aspecto del desarrollo de Internet en las zonas rurales se hace necesario pensar en alternativas, muchas de ellas ya existentes en otros países. Desarrollo de programas y herramientas de fuente abierta y licencia gratuita, estrategias de capacitación participativa, creación de contenidos locales para cubrir necesidades locales, deben ser opciones a considerar seriamente.

 

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